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Renuncia de Bachelet a candidatura en la ONU abre cruce político por responsabilidad de Boric y Kast

La renuncia de Michelle Bachelet a su candidatura para encabezar Naciones Unidas provocó las primeras reacciones políticas en Chile, con cuestionamientos dirigidos tanto al expresidente Gabriel Boric, quien impulsó la postulación, como al actual mandatario José Antonio Kast, cuyo Gobierno retiró el apoyo oficial del país.

Bachelet anunció este sábado que no continuará en la carrera para suceder a António Guterres, luego de obtener solamente un voto favorable, 11 rechazos y tres pronunciamientos “sin opinión” en el tercer sondeo informal del Consejo de Seguridad.

La exmandataria sostuvo que no se arrepiente de haber aceptado el desafío y destacó que su postulación permitió instalar en el debate internacional la posibilidad de que una mujer latinoamericana dirija por primera vez la organización.

Kaiser: “Fue expuesta innecesariamente”

Una de las primeras reacciones provino del líder del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, quien responsabilizó al Gobierno anterior por promover una candidatura que, a su juicio, no contaba con condiciones suficientes para prosperar.

“Fue expuesta innecesariamente por Boric, no merecía eso”, afirmó Kaiser tras conocerse la decisión.

El dirigente sostuvo que la trayectoria de Bachelet debió ser resguardada y que la postulación impulsada por Boric terminó sometiéndola a una derrota diplomática evitable.

La candidatura había sido anunciada en septiembre de 2025 y formalizada en febrero de 2026 por Chile, Brasil y México. Boric sostuvo entonces que no era una “apuesta identitaria”, sino una propuesta fundada en la necesidad de contar con un liderazgo capaz de generar confianza y defender el multilateralismo.

Gobierno destaca falta de respaldo

Desde el oficialismo se afirmó que el resultado terminó confirmando las dudas expresadas por el Gobierno de Kast cuando resolvió retirar el patrocinio de Chile, el 24 de marzo.

Antes del anuncio formal de Bachelet, el canciller Francisco Pérez Mackenna sostuvo que el Ejecutivo observaba “poca probabilidad de éxito” en la candidatura, debido a su progresiva pérdida de apoyos en el Consejo de Seguridad.

El ministro Álvaro Alvarado también señaló que “no se le veía una base de apoyo sólida”, al comentar el resultado de la tercera votación informal.

La postura del Ejecutivo apunta a que el retiro del apoyo chileno respondió a una evaluación diplomática y no solamente a las diferencias políticas existentes entre Kast y Bachelet.

Sin embargo, la decisión gubernamental también fue identificada como uno de los factores que debilitó la candidatura. La pérdida del patrocinio del propio país dejó a la exmandataria sin el despliegue de las embajadas y representaciones chilenas para promover su nombre entre los integrantes del Consejo de Seguridad.

El silencio de Kast y Boric

Hasta el cierre de esta nota, ni el presidente José Antonio Kast ni el expresidente Gabriel Boric habían realizado una declaración pública específica sobre el retiro definitivo de la candidatura.

Tampoco se conocían reacciones oficiales de los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, a quienes Bachelet agradeció expresamente por mantener su respaldo después de que Chile abandonara la postulación.

“Les agradezco muy especialmente a los presidentes de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de México, Claudia Sheinbaum, que respaldaron esta candidatura desde el primer día, con generosidad y convicción”, expresó la exmandataria.

Sheinbaum había ratificado en marzo el apoyo mexicano y destacado la experiencia de Bachelet como expresidenta de Chile, directora ejecutiva de ONU Mujeres y alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Una derrota que divide responsabilidades

Las primeras interpretaciones políticas plantean dos explicaciones diferentes.

Para sectores opositores al actual Gobierno, la candidatura perdió una herramienta esencial cuando Kast retiró el respaldo de Chile, rompiendo la continuidad de una política exterior que había sido coordinada con Brasil y México.

Para el oficialismo y parte de la derecha, en cambio, la postulación nunca contó con una coalición internacional suficientemente amplia y fue prolongada pese a que los primeros sondeos mostraban una resistencia difícil de superar.

Los resultados reflejaron una caída sostenida. Bachelet comenzó con seis votos favorables, cinco contrarios y cuatro sin opinión. En el segundo sondeo descendió a dos apoyos, seis rechazos y siete abstenciones. En el tercero terminó con un respaldo y 11 votos para desalentar su candidatura.

La exmandataria decidió retirarse antes de que comenzara la etapa destinada a identificar posibles vetos de Estados Unidos, China, Rusia, Francia o Reino Unido.

“El liderazgo es también saber cuándo desistir”, sostuvo Bachelet al comunicar su decisión.

La renuncia cerró una candidatura que durante meses dividió a la política chilena. Para unos, representó una oportunidad internacional debilitada por diferencias ideológicas internas. Para otros, fue una apuesta sin respaldo suficiente que terminó exponiendo innecesariamente a una de las figuras chilenas con mayor trayectoria en Naciones Unidas.

Esta noticia aparece primero en: El Periodista

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